PUNTA CANA, República Dominicana. – Las autoridades desmontaron 73 estructuras ilegales en cuatro puntos del Monumento Natural Hoyo Claro, en la zona de Verón-Punta Cana, durante un operativo dirigido a recuperar terrenos ocupados dentro de esta área protegida de la provincia La Altagracia.
La intervención incluyó la demolición de construcciones levantadas en el lugar, entre ellas una edificación de concreto y otra que solo tenía las columnas construidas. Para retirar las estructuras y los materiales se utilizaron un bulldozer y una pala mecánica.
De acuerdo con la información difundida por las autoridades ambientales, algunas de las construcciones mostraban señales de haber sido abandonadas poco antes de la llegada de los equipos. En uno de los puntos intervenidos fueron encontrados calderos con alimentos en proceso de cocción, aunque no había personas en el lugar.
En el operativo participaron el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, el Ministerio Público, el Servicio Nacional de Protección Ambiental (SENPA), el Ejército de República Dominicana y la Dirección General de Migración, junto con personal técnico y jurídico.
La intervención se produjo en el marco de las acciones oficiales para frenar las ocupaciones ilegales y las construcciones dentro de espacios protegidos. Las autoridades informaron que mantendrán la vigilancia en los puntos intervenidos para prevenir nuevas ocupaciones.
El operativo también se relaciona con el Decreto 615-26, que declaró de alto interés nacional y prioridad estratégica para la seguridad nacional la prevención y el combate del terrorismo medioambiental.
Hoyo Claro, un espacio natural con potencial para el ecoturismo
Más allá del desalojo, el Monumento Natural Hoyo Claro representa una oportunidad para diversificar la oferta turística de Punta Cana, un destino reconocido internacionalmente por sus playas, complejos hoteleros y actividades recreativas vinculadas al mar.
Ubicado en el entorno de Verón, Hoyo Claro forma parte del patrimonio natural que merece atención en una zona donde el crecimiento urbano, turístico e inmobiliario ha transformado progresivamente el territorio.
La conservación de este espacio puede contribuir a mantener áreas naturales dentro de uno de los principales polos turísticos de República Dominicana. También plantea la posibilidad de desarrollar, si los estudios ambientales y las normas de protección lo permiten, experiencias de turismo de naturaleza que complementen la oferta tradicional de sol y playa.
¿Por qué es importante Hoyo Claro para Punta Cana?
El valor de Hoyo Claro no se limita a su condición de área protegida. Su existencia también permite plantear cómo integrar la conservación ambiental en la planificación de un destino turístico en constante expansión.
Punta Cana ha consolidado su atractivo mediante hoteles, playas, campos de golf, excursiones y proyectos inmobiliarios. Sin embargo, la conservación de los espacios naturales puede ampliar las experiencias disponibles para los visitantes interesados en conocer los paisajes y ecosistemas del este dominicano.
El ecoturismo ofrece una alternativa para acercar a los viajeros a la naturaleza mediante actividades de bajo impacto, interpretación ambiental y conocimiento de la biodiversidad. Para que ese modelo funcione, la protección del territorio debe ser prioritaria y las visitas deben organizarse de acuerdo con las características del ecosistema.
En ese contexto, Hoyo Claro podría formar parte de una estrategia de diversificación turística que conecte la actividad económica con la conservación del patrimonio natural de Verón-Punta Cana.
No obstante, su potencial turístico no significa que el área esté habilitada para recibir visitantes ni que cualquier infraestructura sea compatible con su protección. Antes de promover recorridos o instalaciones, sería necesario conocer las condiciones de acceso, las restricciones vigentes y las posibilidades contempladas en su planificación ambiental.
El desafío de proteger los espacios naturales ante el crecimiento inmobiliario
La expansión de Punta Cana y Verón plantea el desafío de evitar que las nuevas construcciones reduzcan los espacios naturales que todavía permanecen en el territorio.
La ocupación ilegal de áreas protegidas puede comprometer sus valores ambientales y dificultar su conservación a largo plazo. Por eso, el control de las construcciones debe acompañarse de vigilancia, planificación territorial y medidas que impidan la repetición de estas situaciones.
En el caso de Hoyo Claro, la recuperación de los terrenos intervenidos constituye un paso para frenar nuevas ocupaciones, aunque la protección efectiva del monumento natural dependerá también de la continuidad de la vigilancia y del cumplimiento de las normas ambientales.
Hoyo Claro reúne dos asuntos importantes para el futuro de Punta Cana: la conservación del patrimonio natural y la posibilidad de diversificar su oferta turística. Proteger este espacio permitiría preservar su valor ambiental y evaluar, de manera responsable, cómo puede contribuir al desarrollo del turismo de naturaleza en la región.









