La creciente degradación de la Presa de Hatillo, el mayor embalse de agua dulce del Caribe insular, empieza a revelar un impacto directo en el ecoturismo y las actividades productivas alrededor del lago, según diversas denuncias de comunidades, expertos y sectores productivos.
Durante décadas, la presa ha sido no sólo fuente estratégica de agua para riego, generación de energía limpia y control de inundaciones, sino también un atractivo natural para visitantes nacionales y extranjeros. Sus paisajes, paseos en embarcaciones y pesca artesanal eran parte de la oferta ecoturística de la región.
Agua verdosa en la presa de Hatillo
En los últimos meses, residentes han observado un cambio drástico en el color y la calidad del agua del embalse de Hatillo, adoptando un tono verdoso intenso y, en algunos tramos, desprende malos olores que han alejado a bañistas y turistas del área.
Este fenómeno, vinculado al exceso de nutrientes y condiciones climáticas favorables, ha generado preocupación en la población y una caída visible en actividades como:
Paseos en bote
Pesca artesanal
Turismo de naturaleza
Gastronomía local basada en pescado fresco
Las autoridades del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales han atribuido este fenómeno principalmente a la proliferación de algas (cianobacterias), favorecida por condiciones de sequía y el exceso de nutrientes en el agua.
Sin embargo, muchos habitantes y comerciantes del entorno rechazan la explicación oficial, señalando que la percepción de contaminación —incluyendo posibles residuos tóxicos y sustancias sospechosas— ha generado temor de consumir pescado local y bañarse en el embalse. Este rechazo ha provocado una caída marcada en el turismo presencial.
Impacto económico
El impacto no ha sido solo ambiental, sino económico y social. Negocios que dependían del flujo de visitantes —restaurantes, vendedores ambulantes y operadores de tours locales— reportan pérdidas significativas ante la ausencia de turistas los fines de semana, días que antes eran de alta afluencia.
“La zona ya no se llena como antes. El silencio reemplazó la actividad social y económica”, señaló una comunicadora local, quien alertó que cientos de familias están en incertidumbre por la falta de movimiento en la zona.
Además, pescadores tradicionales han tenido que abandonar su oficio por el temor a los posibles efectos en la salud y la calidad del pescado, lo que también afecta la oferta turística vinculada a la gastronomía local.

Advertencias científicas
Organizaciones ambientales como la Academia de Ciencias de la República Dominicana han urgido a las autoridades a intervenir inmediatamente ante procesos cíclicos de contaminación que amenazan el ecosistema de la presa, incluyendo la proliferación masiva de cianobacterias que puede generar toxinas dañinas.
Expertos también han señalado que el problema podría estar relacionado con el arrastre de nutrientes desde actividades agrícolas, pecuarias y otras fuentes humanas dentro de la cuenca hidrográfica del río Yuna.
Legisladores y representantes comunitarios han solicitado la conformación de mesas técnicas interinstitucionales para estudiar el fenómeno, diseñar planes de mitigación y reactivar la confianza en el embalse tanto para usos productivos como turísticos.
Reto para el ecoturismo sostenido
Lo que solía ser un destino de ecoturismo en crecimiento hoy enfrenta una encrucijada: sin calidad ambiental, la visita de comunidades, amantes de la naturaleza y turistas disminuirá, reduciendo no solo ingresos sino también la percepción de República Dominicana como destino sostenible.
Especialistas en turismo señalan que el ecoturismo depende tanto de la conservación ambiental como de la comunicación transparente de riesgos y medidas de gestión sostenible. En este sentido, creen que solo una acción integrada entre autoridades, científicos y comunidades puede devolverle a la presa su valor ecológico, social y turístico.
El ecoturismo depende directamente de:
Calidad del agua
Biodiversidad saludable
Confianza del visitante
Gestión ambiental sostenible
Sin intervención técnica, monitoreo continuo y transparencia informativa, la Presa de Hatillo podría perder su potencial como atractivo ecológico clave en la región norte del país.








