Mientras en Santo Domingo Este se levanta un nuevo complejo comercial promovido como el más grande de República Dominicana y el Distrito Nacional continúa llenándose de imponentes torres residenciales y corporativas, en pleno centro de la capital permanece una especie de cápsula del tiempo: el terreno donde alguna vez se proyectó el Caribbean Mall & Business Center, una ambiciosa plaza que terminó quedándose en el limbo.
El enorme solar está ubicado en la estratégica intersección de las avenidas John F. Kennedy y Lope de Vega, uno de los puntos de mayor movimiento vehicular de Santo Domingo. Allí, donde hoy el paisaje está dominado por excavaciones, vegetación y vehículos estacionados, hace más de dos décadas se proyectaba un complejo comercial y empresarial que pretendía convertirse en uno de los grandes referentes del Caribe.
La historia del proyecto se remonta a principios de este siglo. Los trabajos de reacondicionamiento del terreno comenzaron durante los primeros años de la década de 2000.
El proyecto estaba a cargo del Grupo Modesto, después de que los terrenos, originalmente propiedad de Reid & Pellerano, fueran vendidos al grupo constructor.
Pero la obra chocó con uno de los episodios económicos más difíciles que vivió el país en aquellos años. Los trabajos quedaron paralizados en 2003, en medio de la crisis financiera provocada por la quiebra de importantes entidades bancarias, entre ellas Baninter, Bancrédito y Mercantil.
La crisis afectó directamente numerosos proyectos inmobiliarios que dependían del financiamiento bancario.
Un proyecto mucho más ambicioso que una plaza
El proyecto integraría tiendas, oficinas, un hotel boutique y otras áreas comerciales y de servicios. La propuesta contemplaba una torre de oficinas de 13 niveles, además de otras tres plantas destinadas al hotel.
Uno de los elementos más llamativos del diseño era la conexión subterránea que tendría con la estación Freddy Beras Goico de la Línea 2 del Metro de Santo Domingo, situada al otro lado de la avenida Lope de Vega. La ubicación, frente a la zona comercial de la Kennedy, le daba al proyecto una ventaja estratégica para captar tanto el tránsito vehicular como el flujo de pasajeros del Metro.
Sin embargo, el proyecto no logró superar la paralización. Aunque después de 2004 hubo un nuevo movimiento alrededor de los terrenos y se retomaron trabajos de reacondicionamiento, estos volvieron a detenerse. Para cuando elDinero publicó su reportaje en 2015, no existía información oficial que confirmara la construcción definitiva del Caribbean Mall & Business Center.
El proyecto del Caribbean Mall comenzó a gestarse antes de que fueran construidos o inaugurados varios de los centros comerciales que posteriormente transformaron el paisaje urbano de Santo Domingo, entre ellos Blue Mall, Ágora Mall, Galería 360, Sambil y otros establecimientos que hoy forman parte del circuito comercial de la ciudad.
En otras palabras, el solar de la Kennedy y Lope de Vega quedó detenido mientras alrededor suyo avanzaba la ciudad.
La capital pasó de tener relativamente pocos grandes centros comerciales a contar con una amplia oferta de plazas, torres corporativas, hoteles y desarrollos de uso mixto. Y mientras en el Distrito Nacional se multiplicaban las edificaciones verticales, el terreno del Caribbean Mall permanecía prácticamente en el mismo punto de su historia.
Estacionamiento improvisado
Más de dos décadas después del inicio de aquella obra, el contraste resulta todavía más evidente.
En la actualidad, el proyecto permanece en el nivel bajo de la excavación, convertido en un espacio que se utiliza para guardar automóviles y camiones.
La naturaleza también ha reclamado parte del terreno. Los árboles y la vegetación que fueron removidos para abrir paso a la excavación volvieron a crecer con el paso de los años, ocupando nuevamente espacios alrededor del enorme hueco.
Es una imagen difícil de asociar con el proyecto que alguna vez estuvo en los planos: donde se proyectaban tiendas, oficinas, un hotel y una conexión directa con el Metro, hoy sobresalen árboles y se estacionan vehículos.
El contraste resume la historia de una obra que quedó atrapada entre dos momentos de Santo Domingo: el de aquella ciudad que comenzaba a recuperarse de la crisis financiera de 2003 y el de la metrópoli actual, marcada por grandes centros comerciales, torres y nuevos proyectos inmobiliarios.



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