Santo Domingo. Las residencias de marca, conocidas internacionalmente como branded residences, se consolidan como una de las grandes tendencias del turismo inmobiliario de lujo en la República Dominicana, impulsando nuevas formas de inversión y experiencias personalizadas para un público de alto poder adquisitivo.
Estas exclusivas viviendas surgen de la alianza entre promotores inmobiliarios y reconocidas cadenas hoteleras internacionales, como Ritz Carlton, Four Seasons, St. Regis y Zemi Miches Punta Cana All Inclusive Resorts, proyectos que elevan el perfil del país en el competitivo mercado global del turismo de lujo.
Durante el Segundo Foro sobre Turismo Inmobiliario, la viceministra técnica del Ministerio de Turismo, Jacqueline Mora, destacó que este segmento movilizará alrededor de 70,000 millones de dólares en inversiones a nivel mundial para 2031, distribuidos en más de 1,600 proyectos. Para la República Dominicana, esto representa una oportunidad clave para atraer divisas y diversificar la oferta turística.
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Turismo inmobiliario en crecimiento
Actualmente, el país cuenta con 214,079 habitaciones turísticas, de las cuales 136,513 corresponden a alojamientos no hoteleros, una cifra que refleja el auge del turismo inmobiliario dominicano. Sin embargo, Mora advirtió que este crecimiento también implica desafíos en materia de seguridad, regulación y sostenibilidad.
“El branded residence es un modelo consolidado en Estados Unidos desde hace años, y ahora comienza a desarrollarse con fuerza en República Dominicana. Este tipo de inversión atrae a un turista muy diferente, con altas expectativas de calidad y exclusividad”, explicó la funcionaria durante el foro, organizado por la Asociación Dominicana de Empresas Turísticas Inmobiliarias (Adeti).
Un nuevo perfil de turista y destino
Las residencias de marca requieren elevar la oferta complementaria del destino, desde la gastronomía y el golf hasta el bienestar y la cultura local. “Quien compra una branded residence busca vivir experiencias premium: comer bien, jugar en buenos campos de golf, disfrutar un buen tabaco y degustar un ron dominicano de calidad”, afirmó Mora.
Por su parte, la CFO del Grupo Puntacana, Francesca Rainieri, destacó que desarrollar un producto turístico de lujo implica una transformación integral que abarque la calidad del servicio, la cadena de valor, el vínculo con las comunidades y la forma en que se proyecta la marca país al mundo.
“Una residencia vendida representa capital que permanece vinculado al destino, genera impuestos, demanda servicios y estimula la economía local durante todo el año”, señaló Rainieri.
Desafíos y oportunidades del turismo inmobiliario de lujo
Para consolidar este segmento, las expertas coincidieron en que el país necesita incentivos públicos y privados que garanticen su sostenibilidad a largo plazo. Entre las medidas sugeridas figuran:
Creación de zonas especiales para el desarrollo de ofertas de lujo.
Facilitación de visas y vuelos chárter para compradores internacionales.
Programas de inversión público-privada en infraestructura turística.
Asimismo, identificaron los principales retos del sector:
Mejorar la infraestructura pública y la conectividad aérea y terrestre.
Fortalecer la formación del capital humano y la cultura del servicio.
Asegurar la sostenibilidad ambiental y la gobernanza territorial.
Promover una oferta diversificada y menos estacional.
“La transición hacia un turismo de lujo sostenible requiere decisiones valientes y coordinadas. Incentivos fiscales inteligentes, inversión en capital humano e infraestructura sostenible son piezas clave de este nuevo modelo”, concluyó Mora.










